martes, 12 de julio de 2011

Capítulo Tres.

Nagore llegó a casa y se tumbó en la cama, la cabeza le daba vueltas y estaba algo mareada. En su casa no había nadie que le preguntara si estaba bien o si se encontraba mal. No había nadie que la ayudara nunca. Sus padres estaban divorciados y ninguno de los dos le prestaba la mínima atención a ella y todo esto a raíz de que empezara su relación con Dan. muchas veces a pensado en cortar con él para mejorar la relación con sus padres, pero tras ver su reacción al contárselo y ver que nada cambiaba siempre desistió.


Aunque no lo parecía Nagore era una chica super sensible y que sus padres pasaran de ella completamente le dolía mucho, necesitaba a alguien ahí que le pusiera normas aunque se las saltara, límites...


La indiscutible amistad que tenía con Erika era algo muy importante para ella. Si tenía que desahogarse, gritar, reír a carcajadas, saltar o cualquier otra cosa, ella estaría allí para apoyarla, para ser su amiga bajo cualquier circunstancia. Erika era una amiga de verdad y por nada del mundo querría perderla.




Mientras Nagore pensaba en sus cosas, en otro lugar de la ciudad Paula había ido, mandada por su madre, a buscar el pan a una panadería que habían visto en la plaza que hay dos calles más abajo cuando llegaron. La muchacha no estaba muy segura de poder encontrarla, pero bueno, también podía preguntarle a alguien. 


Llego  a la panadería, entró y compró la barra de pan, satisfecha salió de la tienda, cruzó la calle y, al doblar la esquina "poom", se chochó con un muchacho moreno y de ojos azules basante guapo .


+ ¡ Ai ! - se quejó Paula
- ¡ Ouh ! Perdona, iba comprisa, lo siento de veras...
+ ¡ Pues ve con más cuidado la próxima vez !
- Iré con más cuidado, te lo aseguro. Oye, tu barra de pan se ha roto, lo siento, ¿quieres que compre otra?
+ No, no hace falta. Gracias.
- Me tengo que ir, lo siento de nuevo. ¡ Hasta luego !
+ Adiós. Oye, ¿cómo que hasta luego? ¿ A caso nos vamos a volver a ver?- Preguntó Paula confusa.


Pero Tony estaba demasiado lejos ya como para escucharla y a parte llevaba los cascos puesto y la música a todo trapo. Si no llegaba a tiempo le caería una buena broca y esta tarde no podría ir a aquel sitio.


Tras el pequeño accidente Paula siguió el camino de vuelta a casa muy confusa, pensando para si "¿hasta luego? ¿nos vamos a volver a ver? No entiendo nada. ¿Le conozco?" intentando resolver sus dudas como si de un problema de matemáticas se tratara.
Llegó a casa, le dió la barra de pan a su madre y se fue directamente a  llamar a Sandra, otra vez, mientras pensaba tontamente en el chico del pan, que era como le acaba de bautizar. 


Mañana le tocaba empezar en el nuevo Instituto, enfrentarse a nuevos profesores, compañeros de clase, examenes, deberes... Sólo de pensarlo le dolía la cabeza. Había tenido un buen verano y no quería que se acabara. Sin muchas ganas, por culpa de los nervios, cenó un bocadillo y mientras lo mordía no paraba de acordarse de aquel chico. Se fue a la cama y seguí pensando en él, algo totalmente fuera de lo normal...

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